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La leyenda del rey mono

 



Cuenta la leyenda que Sun Wukong nació de una piedra mágica y debido a sus increíbles capacidades, pronto fue proclamado Rey de los Monos de las Montañas de las Flores y la Fruta. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para él, por lo que decide dejar la montaña en busca de la vida eterna.

Gracias a su fortuna, consiguió que uno de los discípulos de Buda, el gran Subhuti, le mostrara el camino para realizar las 72 transformaciones y efectuar saltos de miles de kilómetros, pero la vanidad de Sun Wukong lo llevó a ser expulsado del templo de Subhuti. Al continuar con su travesía, el Rey Mono se encontró con el bastón mágico (Ru Yi Bang), que el Rey Dragón utilizaba para mantener el equilibrio de los 7 mares. Sun Wukong logró reducir el bastón de 8 toneladas a su tamaño para usarlo como arma, con la cual luchó contra los dioses del inframundo y al derrotarlos consiguió borrar su nombre del libro de La Vida y la Muerte.

Esto promovió la ira de los dioses que decidieron acudir al Emperador de Jade, supremo señor de los cielos, los mares, la tierra y el inframundo quien decidió someter al Rey Mono a su autoridad. Preocupado por todo lo que Sun Wukong había causado, el Emperador de Jade decidió invitarlo al reino celestial y ofrecerle un puesto en su corte, asignándole el cuidado de los jardines donde crecían los duraznos con los que se alimentaban los dioses y diosas para mantener su inmortalidad. Al sentirse en peligro, el Rey Mono comió toda la fruta que pudo y escapó a la tierra seguido por un ejército de cien mil hombres al mando del Emperador, pero gracias al inmenso poder que había alcanzado logró derrotarlos a todos, hasta que finalmente fue vencido por los guerreros celestiales. Todo intento por ejecutarlo fue en vano ya que ninguna espada pudo cortar su cuello, por lo que el Emperador de Jade desesperado, acudió al único ser que podía controlar al Rey Mono, el mismo Buda.

Buda desafió a Sun Wukong a escapar de su mano, condicionado a ser exiliado del mundo mortal si fracasaba, a lo que el Rey Mono aceptó exigiendo el puesto del emperador si tenía éxito, Sun Wukong se dispuso a dar su mejor salto y al caer se encontró frente a 5 columnas gigantescas, creyendo que había llegado al límite del cielo escribió sobre uno de los pilares “El Gran Sabio estuvo aquí” y regresó a cobrar su título. Al volver se encontró con la sorpresa de que su gran salto ni siquiera había podido superar los dedos de Buda, vencido, el Rey Mono trató de escapar, por lo que Buda cerró su mano y la transformó en una montaña de 5 picos donde Sun Wukong quedaría atrapado por los siguientes cinco siglos... hasta que es puesto en libertad con la condición de acompañar al monje Xuanzang en su viaje largo al oeste, de China a India.


Leyenda del Krampus


Todos conocemos la leyenda de Santa Claus, San Nicolás, Papa Noel o como quiera que se le llame. Pero detrás de la imagen de un Santa Claus generoso y amigable con los niños, hay que recordar que existía en el pasado una diabólica leyenda pagana de navidad que recientemente ha renacido, es la del Krampus que se celebra el 5 de diciembre, la víspera del día de San Nicolás. Hay una leyenda que cuenta que los niños que se portan mal reciben de regalo de navidad un trozo de carbon pero en algunos países de Europa, a los niños malos se los lleva en un saco un demonio muy malo llamado Krampus, quien es el espíritu de la Navidad o el espíritu de la naturaleza invernal. La palabra Krampus proviene del antiguo alemán “krampen”, que significa garra. Según la leyenda Santa Claus no viajaba solo, su acompañante era Krampus, un diabólico personaje cubierto de pelo, con una larga lengua roja, largos cuernos y algunas veces llevando un escobilla de abedul o un tridente, resultaba tan peligroso que San Nicolás lo controlaba con fuertes cadenas. Mientras San Nicolás recompensaba con regalos y dulces a los niños buenos, Krampus por el contrario se encargaba de los desobedientes a quienes llenaba sus zapatos con carbón o papas podridas. Dependiendo de sus faltas Krampus podría además castigarlos con su escobilla de abedul, o lo peor a los muy traviesos los secuestraría cargándolos dentro de su costal para devorarlos en el Infierno. En realidad, la iconografía del Krampus, difundida a través de tarjetas de navidad, postales y en libros infantiles, era lo suficientemente terrorífica para mantener la disciplina de los niños, allí se mostraba a Krampus golpeando, torturando e incluso cocinando las criaturas en aceite. Otra parte de la leyenda dice que este demonio que vive bajo tierra, aparece en las noches de Diciembre, merodeando las calles durante dos semanas, haciendo sonar campanas y cadenas oxidadas para asustar a los niños pequeños. Su imagen presenta un rostro diabólico está acompañado de una larga lengua roja, con cuernos en la frente y mirada enfermiza. Tiene el cuerpo cubierto por un oscuro y tupido pelaje, y sus patas son similares a las de un fauno. En muchas imágenes es ilustrado con una canasta en su espalda, en donde coloca a los niños malos para llevarlos al infierno, este demonio es conocido por no repartir dolor, dolor y miedo, porque el castigo al mal comportamiento nunca ha sido la ausencia de regalos sino el dolor, la desesperación y la suplica.

Krampus fue aislado y condenado por la iglesia católica, por ser un demonio pagano, pero no se logro erradicar una tradición tan arraigada. A finales del siglo XX las fiestas de disfraces y reuniones sociales recuperaron la figura del Krampus. Ahora los jóvenes de muchas zonas de Europa como Austria y Hungría se disfrazan de Krampus mientras se divierten y asustan a los niños en divertidas cabalgatas. En Austria, durante el día de San Nicolás, llamado también la noche de Krampus “Krampusnacht”, muchos adultos disfrazados de esta criatura con trajes que pueden superar los 40kg de peso, comienzan un antiguo ritual conocido hasta el presente como la “Carrera del Krampus”, en el que los disfrazados portan antorchas y se abren paso por las calles asustando y fustigando con ramas secas a mayores y niños. Esas noches de terror y mascarada se volvieron tan populares que eventualmente el 5 de diciembre se declaro oficialmente la Noche de Krampus. La adoración de Krampus fue tan común que resultaba normal recibir tarjetas de navidad con el mensaje ““Saludos de Krampus.” Pero la iglesia prohibió la noche de krampus por considerarla una fiesta de celebración del demonio. no todas las manifestaciones culturales y religiosas lograron sobrevivir intactas el traspaso a la cultura anglosajona. Por ejemplo, muy pocas familias mantuvieron la celebración de San Nicolas el 5 de diciembre, San Nicolás se convirtió en Santa Claus y se modifico la fecha de entrega de los regalos, -del 5 de dicembre a la víspera de la navidad-. Probablemente a los ejecutivos de Coca Cola –a quienes se les atribuye la invención de la moderna imagen de Santa Claus– no consideraron políticamente correcto mantener a Krampus, un diablo cornudo y violento como compañero de Santa Claus y fue suprimido. A pesar que la pagana celebración de navidad hoy en día ha sido completamente endulzada y comercializada, muchos de los antecedentes de la navidad pueden ser identificados en los oscuros orígenes de la leyenda del Krampus. Si se mira la paralela dualidad que existía entre el generoso Santa Claus y el diabólico Krampus, se podría lanzar la hipótesis que Santa Claus y Krampus no pasaron a ser separadas entidades, sino que se fundieron en uno solo. Por ejemplo, así se podría justificar porque Santa heredo un atuendo de color rojo que inicialmente fue característico de Krampus. Los Krampus de hoy día recorren las calles en la noche tocando campanas, gritando, danzando festivamente al son de música techno y todavía cumplen su misión de asustar tanto a niños como adultos.

El Tomte, terror de las Navidades


Navidad siempre ha sido una época ideal para que los más pequeños sueñen con dulces y regalos. Sin embargo, no hay que olvidarnos de que también en estos días, las criaturas de la oscuridad pueden acechar. Una leyenda muy popular en los países escandinavos como Noruega y Dinamarca, es la del Tomte, un malvado duendecillo que en invierno se dedica a hacer de las suyas, para impedir que los demás puedan disfrutar las fiestas.

El tomte es un hombre muy pequeñito, aun más que un enano, que tiene una barba blanca y muy larga, un solo ojo en el rostro y el atuendo de un granjero. Además, es muy anciano y malicioso.

Cada vez que llega la Navidad, el Tomte se mete en las casas de la gente desprevenida para robarse sus regalos, pues le molesta mucho que nadie le obsequie nada. Además, si hay animales en el hogar gusta de meterse con ellos, robarse a los niños pequeños o asfixiarlos. En el pasado, se pensaba de él que agriaba la leche y espantaba al ganado.

Su único ojo es como un carbón ardiente que despierta temor en cualquier niño. Con él, es capaz de ver el alma egoísta de los chiquillos que han sido malos durante todo el año y los adultos que han perdido toda su inocencia.

Otro de los pasatiempos preferidos de este maligno ser son las bromas pesadas, en las cuales es un experto. Sabiendo que la época de navidades es un tiempo para compartir y estar en paz con los demás, a él le encanta ocasionar malentendidos que provoquen discordia y odio entre las personas. Si una familia llega a estar enojada durante las vísperas de la Navidad, se dice que el Tomte ha despertado sus peores sentimientos.

No obstante, algo en lo que de verdad es un experto, es asustando a los niños que se quedan despiertos hasta tarde para tratar de sorprender a Santa Claus. A los que corren con la mala suerte de ser sorprendidos por este peculiar duendecillo, les esperan horribles pesadillas. El Tomte se les puede abalanzar para intentar morderlos en las manos o en el rostro, los puede arrastrar debajo de la cama hasta que el cuero cabelludo les escueza como si se hubieran quemado con fuego y hasta maldecir, con el único fin de que al crecer se conviertan en adultos infelices.

La única forma de protegerse de él, consiste en cerrar puertas y ventanas, estar de buen humor y ser generoso con los demás, pues las buenas acciones lo mantienen lejos.

Aun así, cada vez que llegan las noches frías y oscuras de diciembre, hay niños escandinavos que juran ver a un siniestro hombrecillo bailando y riendo en medio de la nieve, acechándolos con su único ojo y amenazando con llevarse sus regalos si no son buenos.

Si alguna vez viajas por aquellas tierras en Navidad y escuchas una risa extraña fuera de la ventana, mejor no te asomes: podrías ver al Tomte y llevarte la peor sorpresa de tu vida.

La Niña Perdida


Una noche de verano en la que estaba sola, cuatro golpes secos sonaron a su puerta. Vanessa creyó que se trataba de algún amigo.
Vanessa, es una joven de Gijón que estudia Terapia ocupacional en la Universidad de Talavera. Junto con otras dos chicas alquiló un piso en la calle de los Templarios para que los gastos fueran menores.

Durante el segundo curso, Vanessa suspendió dos asignaturas y sus padres le enviaron el mes de agosto para estudiar. Una noche de verano en la que estaba sola, cuatro golpes secos sonaron a su puerta. Vanessa creyó que se trataba de algún amigo con el que salir a tomarse una copa, pero se trataba de una niña de alrededor de siete años.

La niña, de hermosos tirabuzones rubios y grandes ojos castaños miró a Vanessa y le dijo que se había perdido. Vanessa le dejó entrar, le preparó un vaso de leche y le dijo que iban a ir a la policía. Verónica le rogó que no lo hiciera esa noche pues tenía mucho sueño y quería dormir. Vanessa accedió y le preparó la cama. Por la mañana temprano cuando Vanessa iba a llevarla a la policía, entró en el cuarto y vio que la niña, llamada Verónica, no estaba.
Un año después en idéntica situación, la niña volvió a aparecer. Parecía que no había crecido nada. De nuevo Vanessa le preparó la cena y le dejó dormir pero al día siguiente Verónica volvió a desaparecer sin dejar rastro. Vanessa fue a la policía y dio todos los datos de la chiquilla pero no se habían producido denuncias ni nadie había reclamado una desaparición. Tras dar muchas vueltas, Vanessa llegó al Hospital de San Prudencio. Un hospicio para niños y niñas huérfanos. Allí la madre Sonsoles, le explicó que no tenían ninguna niña de esas características. Justo cuando se disponía a salir Vanessa del lugar, otra monja llegó con un calendario de dos cursos atrás. Allí estaba la foto de Verónica, tal y como Vanessa le había visto. – Sí ¡es ella! – gritó. Las dos monjas se miraron extrañadas – Verónica murió hace dos años.

Aquella noche, cuatro golpes secos sonaron en la puerta de Vanessa. La muchacha observó por la mirilla de la puerta. Allí estaba de nuevo Verónica, con los brazos cruzados y cara de enfadada. – Has tardado mucho en abrirme, tengo hambre y sueño – Dijo la niña. Vanessa aterrada preparó todo como lo había hecho habitualmente. Cuando acostó a Verónica no pudo soportar el terror y entró despacio a su habitación. La niña estaba totalmente arropada. Vanessa retiró la sábana y bajo ella, como un suspiró pareció desvanecerse un cuerpecito en una nube. Sobre la almohada, con letra infantil y varias faltas había una nota “Gracias por la leche y los dulces, ahora tengo que irme a llevar al infierno a las otras tres chicas que no me dejaron entrar a sus casas.”

La Chica Del Asiento De Atrás


Un conductor de autobuses regresa su vehículo a las cocheras. El autobús está vacío y el sueño empieza a vencerle, cuando de repente una chica se cruza en la carretera e irremediablemente la atropella. Asustado escapa del lugar…
Julián acababa de terminar su turno de noche, únicamente debía dejar el autobús en la cochera antes de regresar a casa, un trayecto de unos 25 minutos (saliendo de la ciudad) que siempre se le hacían eternos.

Mientras transportaba pasajeros su trabajo era entretenido, siempre podía escuchar las conversaciones de los demás o entretenerse mirando la minifalda de alguna jovencita por el espejo retrovisor; pero, con el autobús completamente vacío, los minutos se volvían horas.
Además estaba especialmente cansado, ya que la noche anterior apenas había dormido cuatro horas. Mientras conducía, el sueño le iba venciendo y sin querer pegaba algún pequeño cabezazo.

Se durmió apenas unas décimas de segundo, tiempo suficiente para perder el control del autobús y pegarse el susto de su vida al encontrarse en mitad de la calzada a una chica que asustada trataba de esquivar el pesado vehículo. Todo fue en vano: la velocidad a la que iba el vehículo, unida al estado de aletargamiento del conductor, provocaron que, incluso pisando el freno hasta su tope, el autobús arrollara a la joven. El sonido de las ruedas destrozando los huesos de su delicado cuerpo mientras el trasporte saltaba como si acabara de pasar un obstáculo, estremeció a Julián y lo dejó helado.

Estaba bloqueado, sin duda había sido su culpa, la chica estaba muerta, de eso no había duda. Mirando por el espejo una vez detenido el autobús, se podía ver como el cuerpo boca abajo estaba destrozado. No había nadie cerca que hubiese visto el accidente y miles de ideas se agolparon en su cabeza. Se imaginó en la cárcel y sin nadie que pudiera llevar el pan a la mesa de sus dos hijos. En el mejor de los casos perdería su trabajo ya que había excedido las horas legales en que podía conducir un trasporte. Seguro que su jefe, cuando se iniciara una investigación, le echaría a la calle antes de buscarse problemas él mismo.

Asustado y aún confuso pegó un acelerón comprobando que no hubiera nadie cerca que pudiera identificarle, escapó de allí sin tan siquiera bajarse del autobús y en su huída no respetaba señales de tráfico ni los límites de velocidad. Una fuerte culpa le oprimía el pecho y como por instinto miró por el espejo interior del vehículo, no había nadie en los asientos pero sentía como dos ojos le punzaban en la nuca, como si alguien le mirara fijamente.

Entonces la vio…

En el último asiento había una chica sentada que no dejaba de mirarle, giró su cuerpo para revisar la parte de atrás sin usar el espejo, pero no había nadie. Temblando y con el cuerpo casi agarrotado por el miedo, regresó su mirada a la carretera, pero casi involuntariamente volvió a mirar por el espejo. La chica se levantó y comenzó a avanzar hacia él, de nuevo se giró y no pudo ver a nadie. Un nuevo escalofrío le recorrió la espalda, estaba tan asustado que quería bajarse del autobús y salir corriendo pero incluso para eso era demasiado cobarde.

Julián se giraba una y otra vez a mirar la parte trasera del autobús, no había nadie, pero él sabía que estaba ahí, podía sentir su mirada clavándose en él. No se atrevía a mirar ese espejo que parecía tener algún extraño vínculo con el mundo de los muertos. Pero como la polilla que se acerca demasiado a la llama y acaba quemándose por no poder controlar sus instintos, Julián miró una vez más por el espejo.

La chica no se había movido desde la última vez, estaba en el mismo lugar, como congelada, pero al regresar la mirada de Julián al espejo fue como si se reactivara, avanzó inexorablemente hasta el asiento del piloto ―mientras Julián, paralizado, no podía apartar la mirada de la joven que se le acercaba―, extendió su mano y agarró el hombro del conductor.

Julián sintió como el frío más intenso  que jamás pudo imaginar le quemaba el hombro, justo una fracción de segundo después una fuerte luz le alertó de que debía mirar de nuevo hacia la carretera: allí, un camión que circulaba por su carril le avisaba con sus luces de que estaban a punto de colisionar. Julián giró bruscamente el volante y el autobús perdió el control precipitándose por una ladera, el viaje terminó tan bruscamente como comenzó al impactar de frente contra un enorme árbol que igualmente se doblegó ante varias toneladas de acero.

Julián despertó un día después en el hospital, la mirada incriminatoria de una enfermera le alertó de que algo iba mal, deseaba que todo fuera tan sólo un sueño, o mejor dicho una pesadilla. Pero una pareja de policías que habían estado esperando en la puerta de su habitación apareció tras que la enfermera les comunicó que él había recobrado la consciencia.

Buenas tardes, señor, estamos aquí porque existen indicios de que el autobús que usted conducía atropelló a una joven la noche del viernes, se han encontrado restos de sangre que coinciden con los de la víctima y un fuerte impacto en su carrocería.

¿Reconoce usted a la chica de esta foto?

Julián palideció al instante al reconocer al fantasma que vio en el espejo e inmediatamente sintió de nuevo un frío desgarrador en el hombro: la chica aún seguía con él, esperando que cometiera el error de mirar de nuevo a un espejo. La quemadura con la marca de sus dedos en su hombro estaría ahí siempre para recordárselo.

LA LEYENDA DE LA ARAÑA DE NAVIDAD



La Araña de Navidad es una leyenda alemana que se originó ya hace mucho tiempo. Hoy en día precisamente son muchos los alemanes que colocan en su árbol de Navidad una araña brillante.

Hubo una vez hace mucho, mucho tiempo, un hogar alemán en el que la madre se encargaba de limpiar la casa para celebrar el día más maravilloso del año.

Era el día en el que nacía Jesús, el día de la Navidad. Ella limpiaba y limpiaba para que no pudiera ser encontrada ni una sola mota de polvo. Incluso limpió esos rincones en donde en muchas ocasiones al hacer mucho tiempo que no se limpia suelen aparecer minúsculas telas de araña. Las pequeñas arañas, viendo sus telas destruidas, huyeron y subieron a algún rincón del ático.

Por fin llegó la víspera del Día de Navidad.

En esa casa colocaron y decoraron con mucho orgullo y alegría el árbol, y la madre se quedó junto a la chimenea, esperando que sus hijos bajaran de sus habitaciones. Sin embargo, las arañas, que habían sido desterradas tras la ardua limpieza de la madre, estaban desesperadas porque no iban a poder estar presentes en la mañana de Navidad. La araña más vieja y sabia sugirió que podían ver la escena a través de una pequeña rendija en el vestíbulo.

Silenciosamente, salieron del ático, bajaron las escaleras y se escondieron en la pequeña grieta que había en el vestíbulo. De repente la puerta se abrió y las arañas asustadas corrieron por toda la habitación. Se escondieron en el árbol de Navidad y se arrastraron de rama en rama, subiendo y bajando, buscando esconderse en las decoraciones más bonitas.

Cuando Santa Claus bajó por la chimenea aquella noche y se acercó al árbol, se dio cuenta con espanto que estaba lleno de arañas. Santa Claus sintió lástima de las pequeñas arañas, porque son criaturas de Dios, sin embargo pensó que la dueña de la casa no pensaría lo mismo que él.

De inmediato, con un toque de magia, golpeó un poco el árbol y convirtió a las arañas en largas tiras brillantes y luminosas.

Desde entonces, en Alemania, todos los años, los abuelos les cuentan a sus nietos la leyenda de las Arañas de Navidad, y colocan con ellos las guirnaldas brillantes de colores en el árbol.

Y cuenta la tradición que siempre hay que incluir una araña en medio de cada decoración.

Navidad, tradiciones y leyendas


El pesebre, el árbol, Papá Noel, los Reyes Magos y la Estrella de Belén, son raigambres que, asociadas a la Navidad, tienen origen y encadenamiento histórico que los han hecho llegar hasta nuestros días nutridas de su constante protagonismo a través de los siglos.

La Navidad celebra un nacimiento que cambió la Historia, marcó un antes y un después y le confirió una nueva dimensión a la concepción del hombre y del mundo. Un acontecimiento que comenzó a edificar una Iglesia, que se constituyó en objeto de fe y que legó a la Humanidad toda una renovada religiosidad.

Según los historiadores, las fiestas navideñas tienen su origen en las saturnales romanas, llamadas así por honrar a Saturno, un dios etrusco, asemejado con el griego Cronos, que enseñó a los latinos el cultivo de la tierra.

Las saturnales se iniciaban con el solsticio de invierno (21 de diciembre) y se prolongaban durante unos siete días. Era una etapa de paz, en la cual se intercambiaban regalos y se realizaban banquetes. Con el transcurrir del tiempo, estos festejos paganos quedaron ligados a la agricultura con su particular sucesión de ciclos que comienzan y terminan con las estaciones del año.

Por falta de documentos exactos no existe una certeza absoluta acerca de la fecha del nacimiento de Jesús. Los cristianos orientales, a partir del siglo II comenzaron a celebrar la Navidad los primeros días de enero, y con preferencia el 6, fiesta de la Epifanía o de la Manifestación del Señor, donde se englobaban diversos episodios: la Natividad, la Adoración de los Reyes Magos, el Bautismo, etc.

Recién en el año 345, por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno y como continuación de la política de la Iglesia de los primeros tiempos de incorporar, cristianizándolos, los preexistentes ritos paganos en vez de reprimirlos, se instituyó el 25 de diciembre como Día de Navidad.

Esta fecha también fue adoptada por las Iglesias de Oriente (Antioquia y Constantinopla) pero las llamadas Ortodoxas nunca la adoptaron absolutamente y muchas volvieron al 6 de enero, sobre todo luego del cisma de 1059 en que se separaron de Roma.


El pesebre

La tradición de escenificar el nacimiento del Señor, se remonta al siglo XIII y es atribuida a San Francisco de Asís, quien en 1213 pensó en representar el establo donde se había producido, como manera de aprovechar espiritualmente el misterio de la Natividad.

Posteriormente la costumbre tomó un gran auge sobre todo en Italia desde donde pasó al resto de Europa y luego a todo el mundo cristiano.

Las figuras del Pesebre (del latín praesepe, que signi.ca establo), han sido confeccionadas en todos los tamaños y materiales imaginables, desde simples siluetas hasta verdaderas obras de arte como las del que fuera obsequiado al Papa, cuyas esculturas confeccionadas a tamaño real en madera tallada policromada por los artesanos de Oberammergau, Alemania, se exponen todos los años dentro de la basílica de San Pedro, en el Vaticano.


El árbol de Navidad

Según los investigadores, el árbol de Navidad, un abeto frondoso y cargado de adornos, tiene sus raíces en el paganismo centroeuropeo, pues rendían culto a sus dioses en los bosques o en determinados sitios donde se alzaba algún árbol significativo. San Bonifacio, el evangelizador de Alemania, cortaba con su hacha estos árboles emblemáticos y en su lugar plantaba pinos como símbolo del amor perenne de Dios, ataviándolos con manzanas y velas.

El árbol recuerda al del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva y de donde vino el pecado original y en su representación rememora que Jesucristo vino a ser el Mesías prometido para la reconciliación.

La forma triangular, por ser una conífera, simboliza a la Santísima Trinidad; los adornos, a los dones que Dios ofrece a los hombres; la estrella, a la de Belén y al ser una especie perenne, refiere a la vida eterna.

Papá Noel

Es una presencia inspirada en la veneración de que era objeto San Nicolás, obispo de Mira (Turquía), que vivió en el siglo IV y cuyo culto se extendió en todo Occidente a partir del siglo X. Su historia cuenta que defendía a los jóvenes y niños y daba regalos a los pobres.

De allí quedó la tradición de los obsequios del generoso beato, que fue llamado Sankt Nikolaus en Alemania y Sinter Klaas en Holanda, y que a veces aparecía representado con ropas de obispo y esquís o bien a caballo.

En 1773 comienza el proceso de “americanización” del santo, cuando apareció en un periódico con el nombre de St.A Claus, del cual derivó Santa Claus.

Muchos elementos se le fueron luego incorporando, como ser el hecho de tener su taller de regalos en el Polo Norte y poseer una lista de niños buenos y malos de todo el mundo. Más aún, en Rovaniemi, una localidad de Finlandia, se ha construido su morada y recreado su entorno del trineo, sus renos y los duendes que le ayudan a fabricar los juguetes. Sitio que se ha convertido en un atractivo turístico para chicos y grandes.

La versión actual de Santa Claus/Papá Noel se debe a una campaña para hacerlo más humano y creíble lanzada en 1931 por la empresa Coca-Cola.

Los Reyes Magos y la Estrella

Estos personajes que originan quizás la más mágica atmósfera para la Navidad, encarnan también una de las epopeyas más peculiares. Cuentan las crónicas que eran reyes de Persia, a quienes se los llamaba magos porque eran sacerdotes astrónomos que se dedicaban al estudio del firmamento en la corte de Babilonia.

Ellos se pusieron en marcha cuando vieron en el cielo una estrella muy luminosa a la que asociaron con las antiguas profecías y luego de un largo viaje llegaron a Belén para adorar y entregar sus místicas ofrendas al Mesías recién nacido, burlando al infanticida más temido y famoso de la historia: Herodes.

En los primeros tiempos del Cristianismo, esos tres Reyes se transformaron en Melchor, que representaba a Asia, Gaspar que lo hacía a Europa y Baltasar que personificaba a África y así, a las tres razas que según el Antiguo Testamento descendían de los hijos de Noé. Además sus distintas edades aludían los períodos de la vida: la juventud, la madurez y la vejez.

Los Reyes Magos llevaron al Niño regalos que también tienen su simbolismo: oro por su origen real; incienso por su divinidad y mirra por ser al fin un hombre.

Otra narración cita que después de la Resurrección fueron bautizados, consagrados obispos y muertos martirizados en el año 70 siendo sus restos depositados en el mismo sarcófago. Estos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena y posteriormente a Milán. Finalmente en el siglo XII, Federico I Barbarroja los trasladó a Colonia donde hoy reposan en un relicario dorado de estilo bizantino que se venera en la catedral de esa ciudad alemana.

El otro enigma íntimamente relacionado con ellos, es el brillante astro que les condujo hasta el Pesebre. Para muchos autores no era sino un cometa o meteoro luminoso.

Hay quien sostiene que pudo tratarse del cometa Halley, en tanto que Kepler, el famoso astrónomo alemán, en 1606 afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos planetas, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis.

Aún cuando cualquiera de ellos haya sido su origen, la Estrella de Belén, ha pasado a la historia como otra de las fuertes señales que anunciaron el nacimiento del Rey de Reyes pasando a integrar este quinteto de tradiciones y leyendas que acompañan a los festejos de la Navidad.

La Leyenda del Arbol de Navidad


Cuenta la leyenda que el Árbol de Navidad, se origina en Europa, donde en una noche de frio invierno, un Niño buscaba refugio. Esa misma noche, un Leñador y su Esposa, lo recibieron en su casa y le dieron de comer.
Al pasar la noche, en Niño se convirtió en un Ángel vestido de Oro: Él era el niño Dios, y para recompensar la bondad de la pareja, tomó una rama de Pino y les dijo que la siembren prometiéndoles que cada año les daría frutos.
Así, cuando el arbolito creció, dio a la pareja unas hermosas Manzanas de oro y nueces de plata. Por otro lado, ellos vestían sus arboles en invierno (que era la fecha cuando los arboles perdían sus hojas) para que los espíritus buenos que en ellos habitan, regresen pronto.
Los Adornos más comunes en estos arboles eran las manzanas o piedras pintadas. Algunos dicen que esta costumbre fue el origen de los adornos navideños. Por otra parte, las bolitas de cristal o brillantes, se añadieron allá por el año 1750 en Bohemia. La costumbre del Árbol de Navidad, se extendió por Europa, y América durante el siglo XIX.


Historia de Santa Claus


La versión americana de la figura de Santa Claus recibió su inspiración y su nombre de la leyenda holandesa de Sinter Klaas, traído por los colonos a Nueva York en el siglo 17.

Ya en 1773 el nombre apareció en la prensa estadounidense como "St. Un Claus," pero fue el autor popular de Washington Irving, que dio a los estadounidenses su primera información detallada sobre la versión holandesa de San Nicolás. En su Historia de Nueva York, publicado en 1809 bajo el seudónimo de Diedrich Knickerbocker, Irving describe la llegada del santo a caballo (sin la compañía de Peter el Negro) cada víspera de San Nicolás.

Este holandés-estadounidense de Saint Nick logró su forma totalmente americanizada en 1823 en el poema Una visita de San Nicolás más conocida como La noche antes de Navidad por el escritor Clarke clemente Moore. Moore incluye detalles tales como los nombres de los renos; Risas, guiños, y asiente con la cabeza de Santa Claus; y el método por el cual San Nicolás, conocido como un elfo, regresa por la chimenea. (Frase de Moore "pone el dedo a un lado de la nariz", fue elaborado directamente de 1,809 Descripción de Irving.)

La imagen americana de Papá Noel se desarrolló más ampliamente por el ilustrador Thomas Nast, quien representa un Papá rotunda para asuntos de Navidad de la revista de Harper de la década de 1860 hasta la década de 1880. Nast añadió detalles como el taller de Santa en el Polo Norte y la lista de Santa de los buenos y malos niños del mundo. Una versión de tamaño humano de Santa Claus, en lugar de la elfa del poema de Moore, se representan en una serie de ilustraciones para los anuncios de Coca-Cola introducidas en 1931. En las versiones modernas de la leyenda de Santa Claus, solamente sus trabajadores juguete-shop son elfos . Rudolph, el reno de la novena, con una nariz roja y brillante, fue inventado en 1939 por un escritor de publicidad para el Montgomery Ward Company.

En busca de las raíces históricas de Santa Claus, hay que ir muy profundo en el pasado. Uno descubre que Santa Claus que conocemos de él es una combinación de muchas leyendas diferentes y criaturas míticas.

La base de la era cristiana de Santa Claus es el obispo Nicolás de Esmirna (Izmir), en lo que hoy es Turquía. Nicolás vivió en el siglo 4 dC Él era muy rico, generoso y cariñoso con los niños. A menudo le dio alegría a los niños pobres lanzando regalos a través de sus ventanas.

La Iglesia Ortodoxa tarde levantó de San Nicolás, hacedor de milagros, a una posición de gran estima. Fue en su honor que la iglesia más antigua de Rusia, por ejemplo, fue construido. Por su parte, la Iglesia Católica Romana honrado Nicholas como alguien que ayudó a los niños y los pobres. San Nicolás se convirtió en el santo patrón de los niños y la gente de mar. Su nombre es día 6 de diciembre.

En las zonas protestantes del centro y el norte de Alemania, San Nicolás más tarde llegó a ser conocido como der Weinachtsmann. En Inglaterra llegó a ser llamado Papá Noel. San Nicolás hizo su camino a los Estados Unidos con los inmigrantes holandeses, y comenzó a ser conocido como Santa Claus.

En la poesía de América del Norte y las ilustraciones, Santa Claus, con su barba blanca, chaqueta roja y pompón-rematado gorra, sería salir para ver en la noche antes de Navidad en su trineo, tirado por ocho renos, y subir por las chimeneas para dejar sus regalos en las medias los niños establecen en repisa de la chimenea.

Los niños naturalmente querían saber donde Santa Claus en realidad vino. ¿Dónde vivía cuando él no estaba entregando regalos? Esas preguntas dieron origen a la leyenda que Santa Claus vive en el Polo Norte, donde también se encuentra su taller de Navidad-regalo.

En 1925, ya que el pastoreo de renos no sería posible en el Polo Norte, los periódicos revelaron que Santa Claus, de hecho, vivió en la Laponia finlandesa. "Tío Markus", Markus Rautio, que competían "hora de los niños" los populares en la radio pública finlandesa, reveló el gran secreto por primera vez en 1927: Santa Claus vive en Korvatunturi de Laponia - "Oreja Fell"

El golpe, que se encuentra directamente en la frontera oriental de Finlandia, se parece bastante a los oídos de una liebre - que están en las orejas de hecho de Papá Noel, con el que escucha escuchar si los niños del mundo están siendo agradable. Santa tiene la ayuda de un grupo de ocupados de los elfos, que tienen bastante su propia historia en la leyenda Scandinanvian.

A través de los siglos, las costumbres de diferentes partes del hemisferio norte por lo tanto se unieron y crearon el conjunto del mundo Santa Claus - el hombre sin edad, sin tiempo, sin muerte de barba blanca que da los regalos en Navidad y siempre vuelve a Korvatunturi en la Laponia finlandesa.

Desde la década de 1950, Santa ha residido felizmente Napapiiri, cerca de Rovaniemi, en momentos distintos de Navidad, para cumplir con los niños y los jóvenes de corazón. En 1985 sus visitas a Napapiiri habían llegado a ser tan regular que estableció su propia oficina de Papá Noel existe. Él viene todos los días del año para escuchar lo que los niños quieren para Navidad y para hablar con los niños que han llegado de todo el mundo. Santa Claus Village es también la ubicación de la oficina principal de Santa Post, que recibe cartas de los niños a partir de los cuatro rincones del mundo.

¿Amigos imaginarios o espíritus reales?

Todos, en mayor o menor grado, tuvimos compañeros imaginarios.

Por ejemplo, jugando al fútbol solos e imaginando que somos parte de un equipo con quien intercambiamos reproches y palabras de aliento. Esos son "compañeros imaginarios"; es decir, productos de la imaginación infantil, cuya función es escenificar las reglas de un juego determinado.

Otra cosa muy distinta son los amigos imaginarios.

No todos los niños tienen amigos imaginarios. De hecho, se requiere de un tipo específico de personalidad introvertida para conformarlos.

Vistos desde afuera, es decir, desde la perspectiva de los adultos, es muy difícil determinar hasta dónde un niño habla y juega con compañeros imaginarios y dónde éstos se convierten en amigos imaginarios.

Esta dificultad incluye a los adultos que hayan tenido amigos imaginarios en la infancia.

Sin embargo, muchos de ellos sostienen que aquellos amigos invisibles no tenían nada de imaginarios, que eran seres reales con quienes entablaban largas conversaciones y juegos; es decir, seres objetivos, aunque invisibles para los demás, con quienes se comunicaban e interactuaban diariamente.

Desde siempre existió la creencia de que los niños se relacionan de forma natural con lo sobrenatural, aunque suene paradójico. La mente infantil es más abierta, y no posee las restricciones típicas que los adultos experimentan acerca de la realidad. Para los niños lo sobrenatural es también una parte de lo natural, y de hecho están acostumbrados a vivir en un mundo donde el peso de la realidad objetiva y los productos de la mente se entrelazan constantemente.

Si bien muchos niños manifiestan signos de poseer capacidades psíquicas extraordinarias la mayoría de las veces son diagnosticadas por los adultos como "productos de la imaginación".

Ciertamente en la mayoría de los casos los amigos imaginarios son exactamente eso, imaginarios; pero en ocasiones quizás podrían tratarse de algo más.

La psicología sostiene que los amigos imaginarios son parte natural y hasta deseable del proceso evolutivo de una imaginación sana. Sin embargo, las cosas pueden tornarse más extrañas: niños que hablan con seres invisibles, que discuten con ellos, que juegan, que lloran, y que incluso llegan a comentar con adultos cosas que jamás podrían haber sabido por sí mismos.

¿Cómo saber si se trata de un amigo imaginario o algo más?

En principio, la imaginación de los niños no es estable ni continua. Fluctúa con el tiempo. Si a un niño que tiene un amigo imaginario le pedimos una descripción difícilmente nos dirá lo mismo en dos ocasiones distintas.

Por ejemplo, en una ocasión afirmará que su amigo imaginario es astronauta y, días después, policía. En este sentido es importante personalizar, averiguar el nombre del amigo imaginario y saber que en ambos casos está describiendo al mismo ser.

Por lo tanto, si interrogado dos o más veces el niño ofrece una descripción distinta entonces estamos en presencia de un amigo imaginario convencional. Siempre hablará de él como un igual, un par.

En cambio, si cada vez que le preguntamos al niño acerca de su amigo imaginario nos describe exactamente los mismos detalles, como si estuviera hablando de una persona real, entonces podría tratarse de algo más que un producto de su imaginación.

En cualquier caso, la actitud de los adultos jamás debería negar al amigo imaginario. No solo sería absurdo, desde la óptica del niño, ya que lo mismo sería negar la existencia de cualquier persona viva, sino que conseguirá que no confíe en el adulto.

Lo mejor es tomar una postura comprensiva, y sobre todo abierta. De ese modo será el propio niño quien brindará información sobre su amigo imaginario.

No siempre ocurre, pero existen casos en donde el amigo imaginario adopta cualidades asombrosas, como luces, colores y resplandores que lo rodean. Tampoco es extraño que el niño lo describa como "raro". Casi siempre, al ser interrogado en profundidad, puede advertirse que esa "rareza" tiene que ver con sus ropas y su modo de hablar.

No todos los amigos imaginarios son positivos. Algunos, de hecho, parecen hostiles. Para definirlos habría que emplear cualquier otro término en vez de "amigo". Suelen reflejarse en el miedo a la oscuridad y en la insistencia a dormir con la luz encendida. No es inusual que el niño solicite que un adulto vele en su habitación hasta que se duerma.

Sería temerario afirmar que estas señales indican la presencia tanto de un amigo imaginario como de algo más, un espíritu, por ejemplo.

La mayoría de las veces el niño se siente inseguro hablando sobre sus amigos imaginarios. No obstante, la necesidad de expresar sus preocupaciones es más fuerte que su miedo por la falta de comprensión, de modo que buscará caminos alternativos para expresarse.

En este contexto, los dibujos de amigos imaginarios llegar a ser piezas de arte realmente perturbadoras.

El Juego Del Libro Rojo: Una Leyenda Urbana.


Entre algunas leyendas urbanas de reciente manufacturación (la de Slenderman es un ejemplo típico) se encuentra una llamada El juego del libro rojo; una variante moderna de la Bibliomancia, esto es, un método de adivinación a través de los libros.

Antiguamente el adivino tomaba un libro, casi siempre un libro sagrado, como la Biblia; o bien un libro de fuerte sentido simbólico, como La divina comedia o la Odisea; y se lo abría en una página al azar. Acto seguido se leía el primer párrafo, al cual se le atribuía un significado acorde a la pregunta que el oficiante había formulado.

El juego del libro rojo utiliza un sistema prácticamente idéntico. Para jugarlo solo se necesitan seguir cinco reglas.

I) Conseguir un libro de tapa roja.
II) Una vela roja para iluminar el cuarto.
III) La persona debe cerrar los ojos, colocar la mano sobre el libro cerrado y formular la pregunta en voz alta.
IV) Sin abrir los ojos debe elegir al azar una página y un párrafo del libro pasando los dedos sobre él.
V) Finalmente se debe "interpretar" el mensaje.

Hasta aquí, el juego del libro rojo es prácticamente idéntico a cualquier otra gimnasia de la bibliomancia, sin embargo, se han tejido algunas leyendas urbanas bastante extrañas en torno a él. Algunas de ellas han sido consignadas en este informe:

La Mujer Gótica


Eran las once de la noche, la carretera era aterradora, había niebla espesa, hacía frío y apenas se veía nada.

Kelly iba conduciendo sola en dirección a su casa, aquella noche la carretera estaba solitaria, no había absolutamente nadie, al principio se había cruzado con uno o dos coches, pero hacia rato que se había quedado sola en aquella oscura carretera.

Kelly tubo que aminorar la velocidad de su coche, pues estaba empezando a llover; Fue entonces cuando diviso una figura negra a lo lejos y volvió a reducir, aun mas, la velocidad mientras iba acercando a aquella figura. A aquella figura pertenecía, na mas y na menos que a una mujer, muy extraña por cierto: Ella era una novia toda vestida de negro, con el velo oscuro cubriéndole el rostro.

kelly acelero el coche asustada, siendo consiente de que podía tener un accidente pero no le importó ya que estaba demasiado asustada como para pensar.

De pronto la mujer gótica se interpuso en su camino, alzando los brazos a la oscuridad de la noche. kelly dio un tremendo frenazo serrando los ojos y al abrirlos descubrió a la novia vestida de negro echándose el velo hacia atrás. Era una linda muchacha pero a la vez llevaba el pelo largo hasta la cintura, el corsé tenia lazos negros por delante y el resto del vestido era de encaje oscuro, incluidos los guantes. Tenia guantes negros. los ojos y los labios los tenia pintados de negro también, lo que creaba un efecto fascinante y aterrador en su rostro de extrema palidez, y llevaba tacones de plataformas, kelly la miro aterrada.

La extraña chica dio la vuelta al coche, abrió la puerta y se sentó a lado de Kelly, cerrando tras ella. "necesito tu ayuda, iba a casarme con mi novio pero no ha podido ser, hemos tenido que suspender la boda y en su lugar tengo que ir a un funeral demasía importante para mi " -dijo la chica-. kelly algo confusa le pregunto: -¿por que vas de negro a tu boda?- y la extraña chica le contesto: "soy gótica, iba a celebrar mi boda en el cementerio, se que te sonara raro, pero los gótico somos... demasiado siniestros, pero por desgracia no a podido ser y ahora tengo que ir a un funeral, por favor, llévame porque es muy importante para mi estar allí en este preciso momento, por cierto mi novio también es gótico, bueno... ¿vas a llevarme o no? es de suma importancia para mi "

Kelly, intentado cambiar de tema, le hizo otra pregunta -¿cual es tu nombre?... la gótica respondió: "mi nombre es Alexia, encantada, ¿me ayudaras entonces?, no sabes lo importante que es para mi, enserio". kelly le respondió: "esta bien, Alexia, ¿a donde nos dirigimos?".
la chica gótica le dijo que vivía en una mancion que allí era el funeral. kelly intrigada por todo esto le dijo a la siniestra muchacha: "Oye, si no es molestia, claro...¿que murió?", entonces, Alexia empezó a llorar, dos lágrimas negras surcando su bello rostro a causa del maquillaje, kelly, para consolarla de aferro la mano y la apretó con dulzura, la sintió fría..."no te presionare, solo espero que te encuentres bien, cosa que se, que no puede ser, porque te sientes triste y bueno, sea quien sea, quien haya muerto, deberás lo siento muchísimo".

Alexia la miro, con sus lágrimas negras recorriendo su pálido rostro...sus labios oscuros...y le dedico una triste sonrisa, solo pudo decir: "gracias por ayudarme".

La niebla seguía igual de densa pero la lluvia se había intensificado, la novia gótica levanto las manos para cubrirse el rostro con el velo negro y kelly se dio cuenta por que lo hizo, a lo lejos se veía ya la mansión.

Alexia le señalo con el dedo que aquella era su mansión, efectivamente, allí era el funeral. las dos se bajaron de coche, ya no llovía tanto.

Kelly observo a la novia gótica y le impresiono, toda de negro y con aquel maquillaje tan aterrador, oscuro, sus lágrimas negras hacían que pareciera un fantasma. Alexia se volvió hacia ella y le cojio la mano y le dijo:"kelly, estoy tan asustada...,"kelly sin decir nada le apretó la mano como respuesta.

Fuera había mucha gente, todo el mundo iba de negro, una de ellas le dijo:"¿eras su amiga?".Alexia le apretó aun mas la mano y le dijo que tenían que entrar, que no había tiempo que perder. Kelly le dijo a la persona de negro del funeral:"no se de quien me habla, solo vengo acompañando a una chica", la persona la miro extrañada, pero no dijo nada mas.

Alexia la estaba casi arrastrando hacia dentro de la mansión, toda la gente allí presente la miraba con raresa.

Kelly hablaba con alexia y todo el mundo la miraba pero a ella: a kelly, pero no a alexia, eso le sorprendió mucho, pero siguió caminando. 

La mansión era muy bella, largas escaleras se encaminaban hacia el primer piso de arriba,a cada lado de estas, había dos columnas, el suelo estaba lleno de alfombras. la gente seguía cuchicheando y mirándola, entonces kelly le pregunto a alexia:"¿oye por que me miran así?", ella le contesto;"no les hagas caso y sígueme"

Subiendo las escaleras casi corriendo, llegaron a una habitación, donde se encontraba el difunto...kelly de pronto le dijo a la chica gótica: "alexia dime quien murió", ella no decía nada...absolutamente nada estaba absortada en sus pensamientos y en lo que estaba viendo.

Se encontraba viendo delante del ataúd cuando alexia le dijo a kelly :"kelly, abre la tapa del ataúd, necesito sabe si es verdad que...".

En ese resisó momento llego una anciana vestida de negro también, le cojio de la mano a kelly y le dijo:"¿mi nieta era tu amiga?".y kelly le dijo a alexia:"¿pero de quien me hablan estas personas?, yo..."pero alexia ya no estaba allí con ella, estaba con la anciana solamente:"alexia, alexia¿donde estas?, joder... no me dejes sola". la anciana se quedo sorprendida al escuchar a kelly y dijo..."¿estas llamando a mi nieta?" y kelly:"no lo se, estaba llamando a la chica ahora mismo aquí a mi lado, hablándome, ¿es alexia nieta suya?".

La anciana miraba sorprendida y le contesto:"perdona pero tu viniste sola a este funeral, todos lo vimos " y kelly respondió "ya vine con alexia, ¿que esta pasando aquí?", la anciana empezó a llorar y le contó la historia de alexia:

Esta mañana iba a celebrarse la boda en el cementerio, todo estaba preparado, y aunque el lugar no era el mas apropiado, todo estaba quedando perfecto hasta que llegaron hombres armado y apuñalaron a los novios y por desgracia en lugar de una boda se esta celebrando algo mas doloroso, su propio funeral, junto al novio que esta en la otra habitación. la muerte los separa antes de casarse.

Kelly no se lo podía creer..."no, señora, le dogo la verdad, yo...yo iba con ella, si fue ella quien me trajo hasta aquí"

Entonces la anciana le dijo:"mira mi dulce niña, no te estoy engañando, tu misma veras por tus propios ojos, que te estoy diciendo la verdad", acto seguido, fue levantado la tapa del ataúd...lentamente...kelly soltó un tremendo grito de terror, pues vio por sus propios ojos a Alexia, ella estaba metida dentro del ataúd, vestida de novia oscura, gótica de pies a cabeza, el velo negro le cubría la cara, los labios, los ojos, las uñas...las tenia pintadas de negro.

La anciana le levanto el velo oscuro y kelly retrocedió dos pasos asustadicima, alexia era la difunta aquel funeral era de ella, el de aquella extraña gótica.

Ya no necesito saber mas, ahora entendí por que era tan importante para alexia llegar al velatorio, y era porque se trataba de su propio funeral 


Leyenda de un Amor


Cuentan las leyendas que hay un paraíso lleno de color de corazones alados de hadas y duendes donde están las almas enamoradas, las que saben amar. Cuentan las leyendas, que lo fundaron, dos amantes, con corazón de diamante. Una pareja ejemplar, que vivía en la pobreza, pero con toda su riqueza, que era su amor,amar. 
Quisieron reafirmar su amor, dando vida a la vida, para traer a un nuevo ser, fruto de los dos, fruto del amor. Ella con su preñez, seguía haciendo feliz... , a su amor, sus nueves meses de pasión. Pero la desdicha llamo a su puerta, días de nieves, fríos y heladas, cuando el bebe... , decidió hacer su entrada.
El esmerado acariciaba a su amada, con caricias, amor, ánimos, pasión.
El nuevo ser no podía salir,cual horca segaba su cuello, su propio alimento..., el que vida le daba, ahora la muerte, en un fuerte nudo hallaba. Antes de abrir su mirada, apagando su luz, sin nadie poder hacer nada. El salió corriendo en busca de ayuda, en la noche fría,
entre la noche oscura. Él a ella le dijo... . No temas amada mía, con ayuda vendré, y saldremos airosos, no tendremos tal desdén.
En su caballo a galope, el corría entre la tormenta, un alud a la vuelta, callo sobre él. En su agonía, solo veía a su amada, el pedía a gritos, sálvamelos cuida de ellos, los necesito, no puedo partir sin verlos. Ella entre dolores, intentaba parir, cuando un vuelco el corazón,
le hizo decir. Algo no va bien, algo pasa aquí, siento pena no dolor, te necesito amor.En esos momentos, de la nada surgió una luz, como una aparición, vio a su amor.
Sin palabras, él cogió al pequeño, que yacía entre las piernas, acogiéndolo entre sus brazos, con su alma se quedo.
Ella desvanecía, sentía perder el ser. Su amado le dio la mano, para que se dejara llevar, ella vio a su hijo reír, entre los brazos de su padre. Déjamelo coger,déjamelo acariciar, es nuestro corazón, latiendo a un mismo son. Ella desangrada, iba perdiendo la luz, pero otra nacía, era la de su amor.
Tras las nevadas, la primavera llego, el deshielo, las flores... .Verdes coloridos, rosas rojas de pasión, y en medio, una casita. rodeada de flores, con una gran luz, dando la sensación, de querer clamar tu atención. Allí yacían los cuerpos, de la familia que pereció, tan unida, que en piedra se quedo. Dicen las leyendas, que en la noche,la casa brilla, haciendo un haz de luz. Que sale desde la casa, que emerge en los cielos, y se puede ver en las estrellas, un Pegaso cual corcel, que lleva a una pareja, y un angelito tras él. Cuentan las leyendas, que el amor era tal, que bajan para salvar, a corazones alados, que como ellos, han sabido amar.
Y sus almas siguen vivas, amándose para la eternidad.


La rosa de Pasión

Esta hermosa y triste leyenda está inspirada en una de las más bellas narraciones de Bécquer y relata los amores de una judía, Sara, y de un caballero cristiano, que tuvieron un final trágico. La historia transcurre, también, en Toledo, ciudad que durante muchos siglos tuvo una abundante población judía.
En una de las muchas callejas de la ciudad imperial vivía, míseramente, Daniel Leví. Aunque se decía que poseía una inmensa fortuna, su casa era paupérrima y, el día entero, lo pasaba trabajando en el portal de su casa arreglando objetos de metal, guarniciones, cinturones rotos, cadenillas...
Siempre estaba sonriendo y su trato con los demás era de servil y humilde, descubriéndose cuando, cerca de él, pasaba algún caballero importante o algún clérigo de la cercana catedral. La gente desconfiaba de su eterna sonrisa, y los muchachos del barrio le hacían burla e incluso le tiraban piedras, sin que jamás Daniel se defendiese. Trabajaba y trabajaba sobre su pequeño yunque, con esa sonrisa enigmática que ya formaba parte de su rostro, más como una mueca, que como un gesto de simpatía.
Sobre la puerta de la casa en la que trabajaba el judío, se abría un ajimez árabe en cuyo interior se veían azulejos de colores y, alrededor de las caladas franjas del ajimez, se enredaba una planta trepadora, llena de fuerza y una de las pocas muestras de vida que tenía aquel lugar. Allí se encontraban las habitaciones de Sara, la hija predilecta de Daniel. Era una jovencita de unos dieciséis años, hermosa como pocas, y algunos que la habían visto a través de las celosías del ajimez, se preguntaban cómo de un hombre tan feo y ruin como Daniel, había podido nacer una mujer con tales perfecciones. No salía nunca la muchacha y su rostro se velaba, a menudo, por la tristeza... un rostro de blancura sin igual, en el que sobresalían unos ojos negros fascinantes y unos labios rojos que parecían dibujados por los pinceles de un maestro.
Los judíos más ricos y poderosos de Toledo, la habían solicitado en matrimonio, pero Sara se mostraba insensible a los halagos y regalos de sus pretendientes. Su padre le aconsejaba que tomase marido antes de que él falleciera, pues no es bueno que una mujer se quede sola en el mundo y más cuando se es tan bonita, pero la hebrea no respondía y se encerraba en un mutismo total, lo que Daniel interpretaba como un fuerte deseo, por parte de la muchacha, de ser libre, de no atarse, todavía, al yugo del matrimonio. Pero un día, otro muchacho judío, cansado de los desplantes de Sara, se dirigió a Daniel para hablarle de los rumores y comentarios que se hacían en la comunidad sobre su hija.
Al parecer se decía que estaba enamorada de un caballero cristiano y él mismo les había sorprendido hablándose cuando Daniel, asistía, de forma clandestina, a las reuniones del sanedrín. Esta revelación no pareció afectar el ánimo de Daniel, que sin dejar de sonreír, le dijo al acusador que sabía bastante más que él. Sara, su hija adorada, la hermosa Sara, su honra y su gloria, el orgullo de su raza y de su tribu, no caería nunca en manos de un perro cristiano. Nadie se reiría de su condición de judío y de padre, y despidió a su interlocutor pidiéndole que reuniese a sus hermanos, cuanto antes, esa misma noche, que él acudiría a su lugar secreto de encuentro, dentro de un par de horas.
Daniel cerró la puerta de su casa y su negocio, pasando varios cerrojos y aldabas, lo que le impido oír cómo las celosías de la ventana caían de golpe. Sin duda, Sara había estado escuchando y su corazón de llenó de negros temores.
Era la noche de Viernes Santo, y los toledanos, después de asistir al Oficio de Tinieblas, se habían retirado a sus hogares. Algunos dormían ya, y otros, al lado de las chimeneas, contaban viejas historias sobre la ciudad o vidas ejemplares de santos. Toledo estaba sumida en el silencio, sólo, de vez en cuando, interrumpido por el ladrido de algún perro y las voces de los turnos de guardia del lejano alcázar. En una de las orillas del Tajo, se encontraba un barquero que parecía estar esperando a alguien. Una sombra bajaba, trabajosamente, hasta el río... parecía tener prisa y también cierto temor. Cuando el barquero la vio, se dio cuenta de que era la persona que esperaba.
Andaba rumiando el barquero que aquella noche era extraña. Había pasado a muchos judíos de un lado a otro del río, y se preguntaba a qué podía venir todo aquel trasiego. Creía que iban a reunirse en alguna parte, lo que a juicio de este hombre, no auguraba nada bueno. Pero, bien le pagaban y eso, a fin de cuentas, era lo que a él le interesaba. Subió la sombra a la barca, que soltó amarras, y una voz femenina le preguntó a cuántos judíos había pasado y si sabía qué tramaban. No, el barquero no sabía nada ni había oído ningún comentario que pudiera darle alguna pista, aunque, eran tantos los hebreos que usaron su barca, que no los había podido contar.
Calló Sara, pues no era otra aquella mujer, que arrostrando cualquier peligro quería conocer qué se urdía. Ya no le cupo duda de que todo aquellos se debía a una venganza preparada por su padre. Sentía una gran angustia, con la mente extraviada en pensamientos dolorosos... un sudor frío la invadió cuando llegaron a la otra orilla.
El barquero le indicó que el camino que seguían venía a converger en la Cabeza del Moro para desaparecer detrás de aquel picacho. Hacia allí se dirigió Sara, decidida pero temblando, en la oscuridad de la noche, con la sola fuerza que le daba su amor y el miedo de que la venganza se cebase en él.
Donde hoy se encuentra la ermita de la Virgen de Valle, y muy cerca de la Cabeza del Moro, existían las ruinas de una iglesia bizantina. Apenas quedaban algunos muros exteriores y restos de algunos arcos. La maleza y la hiedra se enredaban entre ellos.
Sara avanzó hasta emboscarse entre la vegetación que rodeaba el lugar y vio, con espanto, que sus peores temores se confirmaban. Allí donde antaño había existido el atrio de la derruida la iglesia, se encontraban muchos de sus hermanos de religión bajo las órdenes de su padre. La sempiterna sonrisa de Daniel se había borrado y, ahora, convertido en un hombre enérgico, cuyos ojos brillaban con una luz maléfica, dirigía la operación de levantar una enorme cruz. La luz de una fogata iluminaba la terrible escena y la herniosa hebrea supo, al instante, de lo que se trataba. Se iba a realizar una crucifixión y la víctima sería su amante.
No pudo contenerse, y se presentó en medio de aquella asamblea de verdugos, ante la sorpresa de todos ellos. Llena de dolor e indignación, les dijo que no esperasen al cristiano que aguardaban. Ella le había prevenido. Se sentía avergonzada por su sed de sangre y ya no sentía judía ni se consideraba hija de aquel monstruo.
Daniel no podía creer lo que oía. ¡Su propia hija le había traicionado! Ciego de ira, la arrastró por los cabellos hasta los pies de la cruz, mientras se la entregaba al resto de la asamblea para que hiciesen con ella lo que quisieran. Esta infame había deshonrado a su religión y a sus hermanos.
Al día siguiente, mientras las campanas de todas las iglesias tocaban a gloria, Daniel abrió, como siempre, la puerta de casa y sentó a trabajar en su yunque, sonriendo y saludando a los que pasaban. Nada parecía haber cambiado, pero las celosías del ajimez no volvieron abrirse. La hermosa Sara no apareció ya más recostada en aquella ventana.
Pasó el tiempo y unos años después, un pastor le llevó al arzobispo una flor desconocida hasta entonces, que parecía reproducir los atributos de la pasión de Cristo. La había encontrado mientras apacentaba a su rebaño entre los restos de la derruida iglesia, enredada entre los muros decrépitos.
Tratando de descubrir aquel misterio, se trasladaron al lugar y cavaron para encontrar el origen de la extraña planta. Y lo que apareció fue el cadáver de una mujer y junto a él, los elementos que mostraba la flor y que correspondían a la agonía del Crucificado. Nunca se supo a quién correspondía aquel cuerpo, pero, durante muchos años, reposó y se le veneró en la ermita de San Pedro el Verde. A la flor, que ahora es bastante común, se la llamó, y aún se la llama, Rosa de Pasión.

Leyenda del Árbol del Amor

Caminante, detén sóloun momento tu laberíntico deambular y sígueme; te guiaré hasta un frondoso árbol siempre verde llamado, según unos Aralia paperifer, de origen europero y según otros Simporicarpium, de origen asiático, pero al que nosotros llamaremos con el nombre que le ha dado la leyenda, de "Árbol del Amor". Es un árbol muy especial, perteneciente a una especie sumamente rara, tanto que se dice que no hay otro ejemplar en el continente americano ; eso explica la confusión de quienes han tratado de identificarlo con alguna especie conocida, y si algún día en país exótico te topares con uno, te preguntarás si también encierra una singular historia de amor, como la que me contara don Pepe Salas, el afable custodio del convento de San Agustín.

En pleno centro de la ciudad de Zacatecas, a espaldas del portal de Rosales y frente al ex convento de San Agustín, encontrarás una plazoleta arbolada que otrora fuera un minúsculo jardín. Es la actual plazuela de Miguel Azua. En este apacible rincón se daban cita feligreses, vendedores y aguadores, en cuya cotidiana calma provinciana la prisa no tenía lugar y sí la vida y el calor humano. Ahí, regado con el vital líquido que le sustentaba y con las lágrimas derramadas en silencio por tres seres marcados por un destino común, se encuentra el árbol que fue testigo de sus amores.

En el pasado, el templo de San Agustín daba vida espiritual a este bello rincón de ensueño, propicio al atardecer para los enamorados. El aroma de exquisito incienso emanado del templo, al igual que las plegarias de los fieles, creaban una mística sensación sedante de descanso para el cuerpo y tranquilidad para el espíritu.

Allá por 1850, un francés llamado Philipe Rondé, con admiración se extasiaba mirando la artística fachada del templo que, sentado en el jardín, dibujaba día a día. Este histórico dibujo es el único que se conserva del templo de San Agustín, que nos transmite un esbozo del pasado esplendor ornamental que poseyó, bárbaramente cercano a ciencia y paciencia de ignaro gobernante de principios de este siglo, en pleno porfiriato, ante la desesperación de un pueblo y sus dirigentes eclesiásticos. De nada sirvieron los amagos de excomunión frente a las amenazas de muerte dirigidas a presidiarios obligados a mutilar con cincel y marro la religiosa fachada.

Oralia, la hermosa jovencita de leyenda que dió origen al nombre con que popularmente se conoce al árbol, vivía en una de las señoriales casas que daban marco colonial al jardín. Con la lozanía de su edad, propicia para el primer amor, su cantarina risa contagiaba la alegría de vivir a todo lo que la rodeaba.

Era Juan un humilde pero risueño y noble barretero, que aun despierto soñaba encontrar la brillante veta de plata para ofrecérsela a Oralia, a quien amaba en silencio, mas al sentirla cerca la conciencia de su pobreza la alejaba como la más remota estrella.

Por las tardes, al salir de la mina, Juan se convertía en alegre y locuaz aguador, siempre acompañado del paciente burro al que recitaba sus improvisados versos de amor, caminando más de prisa con la dulce ilusión de contemplar a Oralia al entregarle el cristalino líquido, parte del cual era destinado de inmediato a regar las plantas del jardín y en especial el árbol que cuidaban con esmero.

La juvenil Oralia sentía a su vez nacer un entrañable cariño, más allá de la amistad, por el locuaz aguador que por su parte día a día se ganaba también la estimación de las familias.

Mas sin saberlo Juanillo tenía un rival, que tras la etiqueta de la cortesía y modales refinados, conquistaba cada vez mayor campo en el corazón de Oralia, quien experimentaba la ruborosa turbación de sus encontrados sentimientos, ante la presencia de Pierre, aquel francés que la colmaba de atenciones.

El destino había traído precisamente a su casa al francés al ocurrir la ocupación por las tropas invasoras en 1864, y por cortesía las familias dispensaban un trato deferente al extranjero, eximiéndolo de responsabilidad por los actos de un gobierno al que debía obediencia. El francés, siempre impecable en sus modales y pulcro en el vestir, les visitaba no tanto por corresponder a la amabilidad de la familia, sino con la secreta esperanza de impresionar a Oralia, de quien se había enamorado.

Con el permiso de los padres, solían sentarse bajo la sombra del árbol que Oralia regaba y cuiaba; entonces la joven dejaba volar su imaginación al escuchar la descripción que de su patria le hacia Pierre.

Juanillo sufría en silencio al contemplarlos juntos, incapaz de hacer nada para evitarlo, y al comprender la fatalidad de las barreras sociales que lo separaban de su amor, soñando siempre con encontrar la veta de plata que le ayudara a realizar sus sueños.

Trabajaba duro en minas abandonadas, soportando la fatiga; al final de la jornada, el agua de las minas limpiaba el polvo que cubría su piel, haciendo huir el cansancio, para dirigirse a con su fiel burrito a llenar sus botes del agua de la fuente y repartirla a las familias con quienes se había "amarchantado", cuidando de dejar al final la casa de Oralia para disponer de un poco más de tiempo en su compañía.

La simpatía del humilde enamorado hacía que Oralia lo esperara con impaciencia para que le ayudara a regar su árbol, como ya se había hecho costumbre. Al hacerlo, su regocijo se manifestaba en el lenguaje secreto de los enamorados; el árbol lo sabía y el susurro de sus hojas se confundía con el rumor de las risas de los jóvenes, mientras su follaje se inclinaba, en un intento de protegerlos de miradas indiscretas.

Dolía el corazón a Oralia cuando una tarde se encaminó hacia el templo. Postrada ante el altar, lloró en silencio al comparar dos mundos tan opuestos; su plegaria imploraba ayuda para tomar la decisión acertada en tan cruel dilema sentimental.

Al salir del templo y dirigirse a su casa sin haber logrado adoptar una resolución, se sentó en silencio bajo el árbol y el llanto volvió a sus ojos, su angustia provocaba la alteración del ritmo de los latidos de su corazón, cuando en su regazo cayó suavemente un racimo de cristalinas lágrimas que conmovido el árbol le ofrecía como amigo amoroso en su desconsuelo, y al contacto de sus tiernas manos, las lágrimas del árbol se convirtieron en un tupido racimo de blancas flores.

Oralia recuperó la paz junto a su árbol y encontró el valor suficiente para decidirse por su barretero, sin importarle su humilde condición.

Al día siguiente, el francés se presentó puntual en la casona y con semblante aduso informó de su próxima partida de la ciudad y del país. Otros vientos políticos flotaban en la nación y era urgente su traslado a Francia. Se llevaba el corazón destrozado por verse obligado a abandonar el afecto que había encontrado, y la despedida le resultaba aún más amarga al saber que jamás volvería a ver a Oralia, quien lo despidió junto al árbol, ahora ya tranquila al comprender que había tomado la decisión más correcta de su vida.

Mientras tanto, en la profundidad de la mina donde había cifrado sus esperanzas, Juan vislumbraba un tenue brillo, tan sutil y huidizo como la ilusión; una corazonada hizo intuir al gambusino la veta que buscaba, y con nuevos bríos continuó excavando con su barreta la dura roca que aún se resistía a entregar al imberbe joven su argentífera savia.

Al día siguiente, al llegar con el agua, Oralia lo notó más alegre y locuaz que de costumbre; no se pudo contener y al verlo tan feliz y sin pensarlo le estampó un impetuoso beso junto al Árbol del Amor que regaban ahora entre risas.

Juan ni de su rica veta de plata se acordó, y olvidó completamente el discurso que toda la noche había ensayado, al ver caer racimos de flores blancas del árbol, que así compartía la culminación de tan bello idilio en aquel tranquilo jardín, hoy plazuela de Miguel Auza frente al ex templo de San Agustín.

Desde entonces, las parejas de enamorados consideran de buena suerte refugiarse bajo las ramas del Árbol del Amor, para favorecer la perduración de su romance.

Historia de mi Muerte

Leopoldo Lugones

Soñé la muerte y era muy sencillo:
Una hebra de ceda me envolvía,
y cada beso tuyo
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo 
era un día.
Y el tiempo que mediaba entre dos besos 
una noche,
La muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. ya no la retenía
sino por un sólo cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste...
Y solté el cabo, y se me fue la vida.


Inspiración Nocturna

Ramón de campoamor

Por el éter resbala melancólica
la luna, y en mi mente se refleja;
a su brillo argentado se asemeja
el color de mi faz.
De la brisa nocturna a la rápida
sutil bate mi rubia callejera,
como hojas de gentil palmera,
balancea fugaz.

Oscuridad, silencio, aspecto tétrico
muestra la noche táctica al ser mío,
sólo me afecta de un lejano río
el parlero rumor;
Que, llevado en las alas de aire trémulo,
se parece, en su plácido murmullo,
al compasado y pavoroso arrullo 
del eterno sopor.

Cual volubles vapores, sombras fáciles
antepuestos al sol ocasionaran,
e invisibles, aéreos, se espaciaran
entre la claridad;
Así veo cruzar seres fantásticos
 de la luna a los pálidos reflejos,
y vagando se pierden allá lejos 
entre la oscuridad.

De vibrátil campana al son profético
exánime ha zumbado en mis oídos
y débiles temblaron mis sentidos
a su fúnebre son.
¡Y pocos mostraran sus ojos húmedos
a ese sonido que el viento espira
pues su divinidad voz no les inspira
Santa meditación!

Todos duermen menos yo,
todo el mundo reposa,
la campana enmudeció
el aura sobre la rosa
tranquila se adormeció.
Sordo el río susurrando
me acompaña solamente,
Y con su murmullo blando
me hace acordar inocente
que el tiempo se va pasando,
Pero vano mi pesar
se pierde allá con su ruido
los dos iremos a dar
yo al seno del eterno olvido
y él al seno del mar,
Pues, con sonoros despeños,
va rodando su cristal
por entre prados risueños,
cual la vida del mortal
que se desliza entre los sueños,
Están plácidos olores
el viento aromatizando,
los condensados vapores
se posan, perlas formando,
en el cáliz de las flores.
El claro rió que abruma,
con sus aguas transparentes,
la yerba que le perfuma,
la matiza con bullentes
globos de nevada espuma.
Y como ancho se dilata,
todo el estrellado coro
en su cristal se retrata...
parecen lagrimas de oro
embutidas sobre plata.
Mas ya la autora cercana
asoma su frente hermosa
entre cejales de grana,
y traza sendas de rosa
del sol a la luz temprana.
despertase el aura leve
al brillar sus lumbres
y a su movimiento breve
tiemblan la húmedas hojas
del árbol que ondeante mueve.
La flor su botón rompió,
y al sol que nuevo amanece
y que la vivificó,
en holocausto le ofrece,
las perlas que recogió.
Todo vuelve a florecer,
todo al ver el sol se aviva,
mas la noche a de volver...
y en aquella alternativa
todo camina al no ser,


Si la Verdad del Corazón

Alfred Edward Housman

Si la verdad del corazón del hombre
influyera en algo sobre el cielo,
mi amor por ti nunca dejaría
que tu cuerpo muriese. 

Sí la la firmeza de unos sentimiento
o el solo pensamiento me bastara,
podría el mundo terminar mañana
que tú jamas conocerías la tumba.

Es tan grande mi amor por ti,
tan fuerte mi deseo de quererte,
que si ellos fueran suficientes
por ello vivirías eternamente.

Pero las cosas son de otra manera,
Y al menos se gentil con este
perdido corazón antes de que hayas
de irte allí donde no tendrás amigos.


Un Sueño de Muerte

Dinah María Mulock Craik 

¿Hacía donde navegaremos? - Así dijo, creí,
Una vos que solo podía ser oída en sueños:
Y nos deslizamos sin mástil ni remos
Un bote maravilloso sobre un esplendido mar.

De pronto la orilla se torció hacia una bahía,
Amplia, tranquila, con magnificas algas ondeando
Bajo el agua, como lo pensamientos que se agitan
en el misterioso y profundo corazón delo poetas.

Tan quieta, tan justa, tan rosada en el alba
Dormía esa bahías brillante: aunque parecía respirar,
Tal vez del aire, o de las olas susurrantes
O de aquella voz, tan cercana como la propia alma.

"Hubo un naufragio anoche". ¿Un naufragio? ¿entonces donde
El buque donde esta la tripulación? -el mar de todo lo sepulta,
Sobre lo cual no hay mandamientos ni crónicas,
Yace sobre ellos con su sonrisa de cristal.

"El naufragio ocurrió anche".Mirando abajo,
Profundamente debajo de la superficie, advertimos
Los rostros sombríos con sus ojos abiertos
Hacia el amanecer que no podían ver.

Uno fue movido por las algas: otro se estremecía,
Los peces teñidos de rojo se deslizaban por su pecho;
Alguien, con el cabello flotando, se mecía silenciosamente
Sobre la aguda horquilla, como un niño.

" El naufragio Ha sido" -dijo la voz melódica-
"Y todo está en paz. Los muertos, que, mientras dormíamos,
lucharon por sus vidas, ahora descansan sin temer la tormenta:
No lloremos sobre ello cuando sonríen las olas".

Y navegamos sobre las arenas diamantinas,
Flores de mar brillantes, y blancas en una calma pedregosa,
Antes que las olas nos arrastren al mar abierto,
Y el gran sol surgió sobre el mundo.