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El Impulso


Subes de ti misma,
como un surtidor
de una fuente.

No
se sabe hasta donde
llegará tu amor,
porque no se sabe
dónde está el venero
de tu corazón.

(Eres ignorada,
eres infinita,
como el mundo y yo)

La Flor del Amor.


Amor, no te culpo, pues mía ha sido la culpa, al no ser creado por la arcilla común
Escalé la mayor de las alturas, inalcanzable; ví el aire pleno, el día más grande.

Desde lo salvaje de mi desperdiciada pasión fui asaltado por una mejor, más clara canción.
Encendí una ligera luz de abnegada libertad, luché contra la envilecida cabeza de Hidra.

Han sido mis labios barridos hacia la música por tus besos, y han sangrado,
Y tu has caminado junto a los ángeles en aquella planicie verde y esmaltada.

He andado por el camino donde Dante contempló los soles brillando sobre siete círculos,
¡Ah! Tal vez observó a los cielos expandiéndose, como si se abriesen sobre Florencia.

Y las naciones poderosas que me han coronado, a mí, que sin corona yazgo sin nombre,
Y algún crepúsculo oriental me ha encontrado de rodillas sobre el umbral de la Fama.

Me he sentado en el círculo de mármol donde el viejo bardo es igual al joven,
Donde la pipa siempre gotea su miel, y las cuerdas de la lira siempre vibran.

Keats levantó los rizos de su himeneo desde el vino de las amapolas,
Con su boca de ambrosía besó mi frente, envolviendo el amor noble que hay en mí.

Y en la primavera, cuando las flores del manzano tiñen el seno de las palomas,
En la hierba yacen dos amantes que ha leído la historia de nuestro amor.

Han leído la leyenda de mi pasión, y conocido el secreto amargo de mi corazón,
Besándose como nosotros nos hemos besado, pero nunca lejos como nosotros lo estamos.

Pues la flor carmesí de nuestra vida es devorada por el gusano de la verdad,
Y ninguna mano recogerá los marchitos pétalos de la rosa de la juventud.

Sin embargo, no me arrepiento de amarte, ¿qué otra cosa puede hacer un muchacho?
Los ávidos dientes del tiempo corroen, persiguiendo las silenciosas huellas de los años.

El timón nos balancea en la tempestad, y cuando la tormenta de la juventud haya pasado,
Sin liras, sin laúd y sin coro, la tranquila muerte del navegante finalmente llega.

Y dentro de la tumba no hay placer, el ciego gusano consume las raíces,
Y el Deseo se estremece en cenizas, y el árbol de la pasión no da frutos.

¿Qué otra cosa puedo hacer sino amarte? La propia madre de Dios me es menos querida,
Y menos aún la dulce Afrodita elevándose como un lirio plateado sobre el mar.

He tomado mi decisión, he vivido mis poemas y, aunque la juventud se haya perdido en indolentes días;
He descubierto que la corona de mirto del amante es mejor que la del laurel sobre el poeta.

Doy Gracias a Todos.


Doy las gracias a todos los que me han amado en sus corazones,
Con las gracias y el amor que hay en el mío. Profundas gracias a todos
Los que se han demorado en los muros de esta prisión
Para escuchar mi música en sus más intenso dolor,
Flotando siempre hacia adelante, llenando el espacio
Del pagano templo, más allá de las palabras.
Tu, quien te hundes y caes en mi voz
Cuando la pena te arrebata, el divino instrumento
Del arte se despliega ante tus pies
Para escuchar lo que he dicho entre lágrimas,
Enséñame cómo agradecerte. Enséñame como
Ver el sentido de mi vida en los años futuros,
Y a sentir que el amor perdura en la vida que se desvanece.

26 Frases de animo para cambiar tu vida


- Dentro de veinte años a partir de ahora te arrepentirás de las cosas que no hiciste, asi que suelta las amarras y navega fuera de tu zona de confort, busca el viento en tus velas. Explora, Sueña, Descubre. Mark Twain

- El mejor momento para plantar un árbol fue veinte años atrás. El segundo mejor momento es ahora. Proverbio chino

- Haz todo lo que puedas, estés donde estés, con lo que tienes. Teddy Roosevelt

- Tu tiempo es limitado, no lo desaproveches viviendo la vida de otros. No te quedes atrapado en el dogma, que es el resultado de los pensamientos de los demás. No dejes que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu propia voz interior. Y lo más importante: ten el coraje de seguir tu corazón y tu intuición. Steve Jobs

- Nunca vas a poder cruzar el océano hasta que tengas el coraje de dejar de ver la costa. Cristobal Colón

- Hace falta mucho coraje para dejar a un lado lo familiar y lo seguro y abrazar lo nuevo. Pero realmente no existe ninguna seguridad en aquello que ya no tiene sentido. Hay más seguridad en la aventura y en lo excitante de la vida. En el movimiento hay vida y en el cambio reside tu poder. Alan Cohen

- El 80% del éxito consiste en presentarnos a la cita. Woody Allen

- ¿Qué es el éxito? Un hombre tiene éxito cuando se levanta por la mañana, y se acuesta en la noche, y en medio del día hace lo que le gusta. Bob Dylan

- No importa que te caigas siete veces, pero levántate ocho. Proverbio japonés

- La vida no se mide por el número de respiraciones que tomamos, sino por el número de momentos en los que nos quedamos sin respiración. Maya Angelou

- Recuerda que nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento. Eleanor Roosevelt

- La vida es lo que ocurre a tu lado mientras haces otros planes. John Lennon

- Pon altas tus metas, cuanto más mejor. Debes esperar que cosas increíbles van a suceder, no necesariamente en el futuro sino ahora mismo. Date cuenta de que nada es demasiado bueno. No dejes que ningún obstáculo te frene de ningún modo. Eileen Caddy

- Continua ascendiendo la cumbre. Puedes hacer todo lo que desees, si primero te conoces a ti mismo y si estás dispuesto a trabajar usando un poder que es más grande que nosotros mismos. Ella Wheeler Wilcox

- Cuando sientas que todo se pone en tu contra, recuerda que un avión despega contra el viento, no a favor. Henry Ford

- Si no diseñas tu propio plan de vida, hay muchas opciones de que caigas en el de otros. Y adivina que es lo que te espera? probablemente muy poco. Jim Rohn

- Cuando una de las puertas de la felicidad se nos cierra, otra se abre. Pero a menudo nos quedamos mirando tanto tiempo la puerta cerrada, que no vemos la puerta que tenemos abierta. Helen Keller

- Aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino triunfar sobre él. Las personas con coraje no son las que no tienen miedo, sino las que lo conquistan. Nelson Mandela

- La vida es un 10% lo que nos ocurre, y un 90% cómo reaccionamos a ello. Charles Swindoll

- No son tus años de vida lo que cuenta, sino la vida en tus años. Abraham Lincoln

- Todo lo que alguna vez has deseado, está al otro lado del miedo. George Addair

- Ser feliz no significa que todo sea perfecto. Significa que has decidido mirar más allá de las imperfecciones. Popular

- Hay tres cosas que no podrás recuperar en la vida: la PALABRA, una vez que ha sido dicha. El MOMENTO, una vez que se ha perdido. El TIEMPO, una vez que ha transcurrido. Tenlo presente!. Popular

- Aunque no podemos ir hacia atrás y tener un nuevo comienzo, todos podemos empezar desde ahora y conseguir un nuevo final. Carl Bard

- El mayor error que puedes tener en la vida es cometer el fallo de nunca haberlo intentado. Popular

- La vida es corta, vívela. El amor es raro, déjate llevar. La rabia es dañina, deshazte de ella. Los recuerdos son dulces, consérvalos. Popular

Mensaje de Amor


¿El día más bello? Hoy
¿La cosa más fácil? Equivocarse
¿El obstáculo más grande? El miedo
¿El error mayor? Abandonarse
¿La raíz de todos los males? El egoísmo
¿La distracción más bella? El trabajo
¿La peor derrota? El desaliento
¿Los mejores profesores? Los niños
¿La primera necesidad? Comunicarse
¿Lo que nos hace más felices? Ser útiles a los demás
¿El misterio más grande? La muerte
¿El peor defecto? El mal humor
¿La persona más peligrosa? La mentirosa
¿El sentimiento más ruin? El rencor
¿El regalo más bello? El perdón
¿Lo más imprescindible? El hogar
¿La ruta más rápida? El camino correcto
¿La sensación más grata? La paz interior
¿El resguardo más eficaz? La sonrisa
¿El mejor remedio? El optimismo
¿La mayor satisfacción? El deber cumplido
¿La fuerza más potente? La fe
¿Las personas más necesarias? Los padres
¿La cosa más bella de todas? El Amor

(Madre Teresa)

La preeminencia del Amor



Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o como un platillo que retiñe.
Aunque tuviese el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la Fe, una Fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregar mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve de nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

(Corintios 1-13)

Decálogo de La Serenidad


1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura: recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Puedo hacer bien durante doce horas lo que me descorazonaría, si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.

La navidad en el asilo


Esta historia es real, y sucedió en una capital centroamericana, donde mi esposo trabajaba como diplomático. Faltaba una semana para la Navidad y la Asociación de esposas de los diplomáticos había proyectado una fiesta de Navidad en el asilo de ancianos. En mi calidad de secretaria, tuve que telefonear a todas las asociadas para pedirles que prepararan algún plato y fueran a atender personalmente a los ancianos. La mayoría contestaba que encantada prepararía un pastel, pero que no tenían tiempo para asistir a la fiesta.
Me molestó constatar que tan solo ocho de treinta y cinco asociadas dijeron que vendrían a ayudar ¡y tenemos que servir a casi doscientos ancianos!

El día de la fiesta llegué al asilo a tiempo y Gladys la presidenta de la asociación ya se encontraba tras la larga mesa en la que cada una iba dejando su torta. La esposa del embajador americano estaba preparando el ponche y cortando pasteles. Las pocas señoras que se habían comprometido a ayudar colocaban los adornos de Navidad, organizaban las sillas y realizaban los diversos trabajitos necesarios para poner en marcha la fiesta.

Qué lástima. Habría deseado que más señoras hubieran querido ayudar. ¿Por dónde quieres que empiece?

La cálida sonrisa de Gladys casi borró mi resentimiento. Me pidió que les llevara la merienda a los ancianos que no podían salir de su cuarto.
Cómo no dije, agarrando una bandeja. ¡Será mejor que comience pronto, pues voy a tardar un siglo en servirles a todos!

Empezó la música y no sé quién se puso a cantar villancicos con los ancianos, que estaban todos reunidos en el inmenso patio del establecimiento. Yo no tenía tiempo de escuchar ni disfrutar las canciones.

Me pasé la tarde corriendo de un lado a otro, llevando pasteles y ponche, sin mirar casi ni de reojo a los pacientes que servía. A cada uno le daba además una bolsa de caramelos y un regalo. Recorrí todas las alas del edificio, me dolían las piernas de subir las escaleras. Una de las tantas veces que subí, una viejita que llevaba un vestido estampado, rasgado y desteñido me tocó el brazo y me dijo tímidamente:
Perdone, señorita. ¿Tendría la bondad de cambiarme el regalo?
Me volví hacia ella irritada y repliqué:
¿Cambiarle el regalo? ¿Por qué? ¿Es que le tocó uno de hombre?
No, no... dijo vacilante. Es que me tocaron perlas. Las perlas representan lágrimas y yo ya no quiero más lágrimas.
Pensé: ¡Qué superstición más tonta! ¡Hay que ver cómo está el mundo! ¡Deberían agradecer cualquier cosa que les dieran!

Lo siento. Ahora estoy muy atareada. A lo mejor después se lo puedo cambiar.
Me fui corriendo para llenar otra vez la bandeja y me olvidé al instante de la señora.
Con la bandeja llena de tortas llegué corriendo a la sección de mujeres, en la planta baja. Abrí la puerta del cuarto A-14 apoyándome de espaldas y una vez dentro, di la vuelta; cuando vi lo que había allí, me estremecí de tal modo que la bandeja me empezó a temblar en mis manos.

¡En aquel cuarto feo y deslucido, acostada en un camastro de sábanas grises y con un camisón raído, estaba mi madre! ¿Mamá? ¡No puede ser! ¡Mamá está muerta! y de estar viva, no se encontraría en un lugar así. Se trataba de un asilo para ancianos sin familia, gente pobre y enferma que no tenía donde estar ni quien la cuidara.

No podía ser; los ojos me estaban haciendo una jugarreta. Cuando volví a abrirlos pude ver mejor a la mujer demacrada que ocupaba el cuarto. No era mi madre, sino una viejita de cabello gris y ojos azules, que ni se parecía mucho a ella. ¿Qué me habría pasado que pensé que esa pobre mujer era mi madre? Sería la madre de otro, no la mía. Entonces, ¿por qué no me sentí aliviada? Todo lo contrario, me embargó un dolor inmenso y se me hizo un nudo en la garganta.

Sin pronunciar palabra, volví a salir justo a tiempo para que no me viera llorar. Por el oscuro pasillo retorné a la mesa en la que se encontraba Gladys trabajando, muy animada.

Se me debía de notar lo mal que me sentía, porque su expresión cambió en cuanto me vio y me dijo:
¿Qué te pasa, Betty? me preguntó, rodeándome con el brazo.
Es que vi a mi madre... dije sollozando. ¡Acabo de ver a mi madre allí en un cuarto! No puedo seguir.

Lo que te pasa es que estás agotada. Tómate un descanso.
Varias personas que se encontraban por allí cerca empezaron a mirarme. Agarré una servilleta y me fui corriendo para que no me vieran llorar.
Me dirigí a un descansillo de la escalera del ala masculina, donde no había luz y me senté en el rincón, sollozando. Señor recé, ¿qué me pasa? ¿Me estoy volviendo loca?, y casi al instante oí Su respuesta, que no me llegó con palabras audibles sino en mis pensamientos: «Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres... y no tengo amor, de nada me sirve.» (1Cor.13:3)

Caí en la cuenta de que esas palabras iban sin duda alguna dirigidas a mí. Ese día yo había preparado tortas, caminado kilómetros, llevado comida a muchas personas, pero, ¿para qué? ¿A quién había estado sirviendo? ¿A quién había tratado con cariño? ¡Ni siquiera me había molestado en mirar a nadie! Los ancianos no significaban nada para mí, ni veía sus rostros... hasta que vi en alguien que sufría el rostro amado de mi madre. Entonces cobraron vida para mí los ancianos.

Perdóname, Señor dije en voz baja. Lo he hecho todo al revés. Tengo que volver a empezar.
Respiré profundamente, me enjugué las lágrimas y volví a la mesa de los pasteles. Gladys me miró desde donde estaba ocupada y me dijo:

Ya has hecho bastante por hoy, Betty. ¿Por qué no te vas a casa a descansar? A partir de ahora nos las podremos arreglar con las que estamos.

No me pidas que me vaya le respondí. En realidad recién voy a empezar como debe ser.
Cuando estaba a punto de irme cargando otra bandeja, de pronto me acordé:
Gladys, ¿tienes otro regalo para señoras? Tengo que cambiar uno.

Ella me pasó una cajita que contenía un broche de piedras rojas con forma de corazón.
Gracias, es ideal le dije, agarrándola y alejándome deprisa hacia el patio.

Haz que encuentre a esa mujer, oré para mis adentros. Ni me había molestado en mirarle la cara. Había estado demasiado ocupada para prestarle alguna atención y pasé de largo, como hicieron el levita y el sacerdote en la historia del buen samaritano. Busqué entre todos los ancianos, de fila en fila. A todos se les veía contentos, cantando villancicos mientras resonaba la música. Por primera vez en todo el día me empecé a sentir feliz.
Entonces vi el andrajoso vestido estampado. La señora estaba sentada contra la pared, sola, teniendo en su regazo los caramelos sin desenvolver y las perlas. Se veía muy triste y desdichada. Me acerqué corriendo.

La busqué por todas partes. Tome, le traje un regalo diferente.

Alzó la vista sorprendida y luego, casi como quien pide perdón, agarró la caja y la abrió. Los ojos se le iluminaron como un árbol de Navidad y sonrió de oreja a oreja encantada.
Muchas gracias, señorita exclamó es muy bonito.

De nuevo se me hizo un nudo en la garganta, pero esta vez no me importó.
Deje que se lo coloque le dije. Y deme esas perlas, que ninguna falta nos hacen las lágrimas en Navidad.

Cuando me fui, la dejé cantando en el patio con los demás y me dio la impresión de que se me quitaba un peso tremendo de encima.

Sólo me quedaba una cosa por hacer antes del fin de la fiesta: volver al cuarto A-14. De alguna forma tenía que darle las gracias a aquella paciente, pero no sabía cómo. Cuando empujé la puerta, me encontré a la señora sentada en la cama, comiéndose la torta y cuando entré sonrió.

Feliz Navidad, mamita le dije.

Qué bueno que haya vuelto me contestó. Quería darles las gracias a todas las señoras por venir y hacernos la fiesta. Me gustaría hacerle un regalo, pero no tengo nada que le pueda dar. ¿Le puedo cantar una canción?

Ya no me podía contener más y asentí con la cabeza. Me senté en la cama mientras ella me interpretó, con voz chillona, tres estrofas de una canción de lo más triste y de lo menos navideña que he oído en la vida. Pero el resplandor de sus ojos pudo más que la letra y dejó bien claro el mensaje de Navidad: ¡dichosa tierra!

La Leyenda del Arbol de Navidad


Cuenta la leyenda que el Árbol de Navidad, se origina en Europa, donde en una noche de frio invierno, un Niño buscaba refugio. Esa misma noche, un Leñador y su Esposa, lo recibieron en su casa y le dieron de comer.
Al pasar la noche, en Niño se convirtió en un Ángel vestido de Oro: Él era el niño Dios, y para recompensar la bondad de la pareja, tomó una rama de Pino y les dijo que la siembren prometiéndoles que cada año les daría frutos.
Así, cuando el arbolito creció, dio a la pareja unas hermosas Manzanas de oro y nueces de plata. Por otro lado, ellos vestían sus arboles en invierno (que era la fecha cuando los arboles perdían sus hojas) para que los espíritus buenos que en ellos habitan, regresen pronto.
Los Adornos más comunes en estos arboles eran las manzanas o piedras pintadas. Algunos dicen que esta costumbre fue el origen de los adornos navideños. Por otra parte, las bolitas de cristal o brillantes, se añadieron allá por el año 1750 en Bohemia. La costumbre del Árbol de Navidad, se extendió por Europa, y América durante el siglo XIX.



UN AMOR VERDADERO

Un verdadero amor es quien te acepta tál y como eres,
quien te ayuda a ser mejor.
Es alguien que te levanta el ánimo cuando lo necesitas.
Es alguien con quien se puede bromear sin que te enojes.
Es alguien que se acuerda de ti cuando reza.
Es alguien que te quiere por lo que eres
y no por lo que tienes ni por lo que sabes.
Es alguien que no se queda mirando, sino que te lleva a mirar juntos en la misma dirección.
Es alguien que se interesa por tus cosas...
aunque sean pequeñas.
Es alguien que se acuerda de ti cuando tu no estas
y no te deja cuando fracasas.
Es alguien que acepta tus enojos a pesar que no tengas la razón.
Es alguien que comparte tu soledad y tu tristeza,
así como tus alegrías y tus sonrisas.
Es alguien que trata de entenderte.
Es alguien que sé lanza contigo a correr riesgos
y que nunca te negará su ayuda cuando la necesites.

La Carta que Jesús me hizo redactar!


En cierta ocasión estando al lado de Jesús, me dijo: Hermano, debes escribir esto para quien lo necesite. Y tomé dictado de esto que hoy te brindo...

“Hola hermano, ¿Me recuerdas? Soy yo, Jesucristo, aquel hijo de Dios que dio su vida por tu alma, pero más que eso, soy tu hermano, el que te brinda la luz del mundo, y te guía cuando te sientes en penumbra...”

“Sabes, desde donde me encuentro, te miro constantemente, siempre estás bajo mi velo y jamás te aparto de mi, aún cuando te empeñas en salir de mi rebaño, con todo mi infinito amor te recojo y te vuelvo a mi padre...”

“Hoy te he visto un tanto preocupado, sabes, conozco tu corazón, he visto en ti lo que te acongoja y que te tiene así, y hoy que estás en este estado de tranquilidad aparente, quisiera decirte algo, yo con mi infinito amor, y con la ternura que me deja el padre darte como mi amado hermano, te digo lo que he visto en ti y que quizás te tenga así...”

“He visto que te esfuerzas tanto por estar en mi gracia, que te has dejado cegar en varias ocasiones y entre tanto te desvías del camino que te he marcado...”

“Si, no me mires con esa cara de extrañeza, se que te parece has cumplido con todo lo que te he encomendado durante tu camino, pero recuerda que los excesos son malos para los seres humanos, pues su imperfección los lleva a desviarse con facilidad... recuerda... yo te dije ‘si alguien te pide andar un kilómetro, anda con él dos’ pero no por ello harás por ir con él hasta su destino, porque aquel que no deja seguir el camino de su prójimo, le hace mas daño por hacerlo dependiente, y mas vulnerable a las tentaciones del diablo.”

“Yo te dije ‘quién si su hijo le pide pan, le da una piedra’ Mas si no le darás una piedra, tampoco lo deleites con un banquete pues tu eres su hermano, y como tal está en ti protegerlo, no mimarlo, si tu le das todo, que será de él cuando tengas que alejarte, lo harás inútil y no sabrá él mismo como servir a su prójimo.”

“Yo te dije ‘aquel que crea en mi, déjelo todo y sígame’, pero no por eso se lo darás al primero que te salga al camino, recuerda yo te pongo en el camino a la gente que te necesita, pero Satanás que tiene libre potestad sobre lo terrenal, también te pone trampas, si tu le das todo a uno solo, no crees que lo haces peor, pues no se lo habrá sabido ganar, ayúdalo, bríndale lo que necesita mas no en derroche, pues si se sabe ayudar, yo mismo le daré los dones que se gane siete veces más.”

“Yo te dije, ‘el sano no requiere médico, sino el enfermo’ pero ningún médico va en busca del enfermo, el enfermo es quien en su libertad decide ir al médico, no busques tu a quien debes ayudar, ni te aferres a quienes no quieren cambiar, yo se bien quienes son los indicados para que solo tu los puedas ayudar, deja que yo te los envíe, no los busques.”

“¿Recuerdas como viví yo? Siempre valoré al ser humano, a mis hermanos, pero ante todo me supe valorar a mi, y no fue por vanidad que me puse ante el mundo como hijo de Dios, sino porque para poder darle valor a un prójimo, debo primero darme valor yo mismo”

“¿Cómo es posible? Imagina, tu eres un constructor salido de universidad, el día que tu hagas una casa, ¿De quien te sentirás mas halagado al darte un cumplido, de un albañil o de un constructor reconocido? Pues así es también para tu prójimo, ¿Cómo crees que valore él su vida más? ¿Diciéndoselo un hermano que se valora a si mismo, o que se pierde disminuyéndose a si mismo?”

“No mal interpretes mis palabras ‘los últimos serán los primeros’ Los últimos en entender, son los primeros en lamentarse, pero también los últimos en rendirse son los primeros en ver el fruto de sus logros, no te rindas, no claudiques pero no quieras comerte al mundo en 6 días... ¿Comprendes?”

“Importante sobre todo, en ese enunciado... ‘los últimos en los que piensas normalmente son los primeros en quienes debes de pensar’... Dime en tu afán por ayudar, ¿Quiénes son los últimos en quienes piensas ayudar? Así es, tu familia, te afanas tanto en salvar al mundo que olvidas que tu mundo comenzó por tu familia.”

“No olvides el mayor ejemplo que te di, dediqué 30 años de mi vida a la familia, y solo 3 años a salvar al mundo, no es casualidad; todo lo que viví fue enseñanza, esta en ti aprender, no quieras ver, si no mas bien dedícate a observar... esa es la respuesta.”

“Hermano mío, mi corazón está contigo y estaré todos los días de tu vida a tu lado, no creas que me olvido de ti, y se que lo que haces, lo haces pensando siempre que es en mi nombre... pero recuerda que la primordial enseñanza que te pude dejar fue:”

“Yo estoy contigo, mi corazón, mi conciencia, mi espíritu está en ti, busca la respuesta en tu corazón, ábrete a las soluciones que te dejo en el mundo, mi voz está en el aire, mis ejemplos en la naturaleza, mi consuelo en la brisa y en las nubes que te brindan cobijo del sol que te quema, no estás solo, yo te hablo cada día de tu vida, esta solo en ti querer escucharme...”

Sueño vívido con Jesús

DESPUÉS DE LEER ESTA HERMOSA CARTA, TE INVITO A COMPARTIRLO CON TU FAMILIA Y SERES QUERIDOS