24 octubre 2014

Inspiración Nocturna

Ramón de campoamor

Por el éter resbala melancólica
la luna, y en mi mente se refleja;
a su brillo argentado se asemeja
el color de mi faz.
De la brisa nocturna a la rápida
sutil bate mi rubia callejera,
como hojas de gentil palmera,
balancea fugaz.

Oscuridad, silencio, aspecto tétrico
muestra la noche táctica al ser mío,
sólo me afecta de un lejano río
el parlero rumor;
Que, llevado en las alas de aire trémulo,
se parece, en su plácido murmullo,
al compasado y pavoroso arrullo 
del eterno sopor.

Cual volubles vapores, sombras fáciles
antepuestos al sol ocasionaran,
e invisibles, aéreos, se espaciaran
entre la claridad;
Así veo cruzar seres fantásticos
 de la luna a los pálidos reflejos,
y vagando se pierden allá lejos 
entre la oscuridad.

De vibrátil campana al son profético
exánime ha zumbado en mis oídos
y débiles temblaron mis sentidos
a su fúnebre son.
¡Y pocos mostraran sus ojos húmedos
a ese sonido que el viento espira
pues su divinidad voz no les inspira
Santa meditación!

Todos duermen menos yo,
todo el mundo reposa,
la campana enmudeció
el aura sobre la rosa
tranquila se adormeció.
Sordo el río susurrando
me acompaña solamente,
Y con su murmullo blando
me hace acordar inocente
que el tiempo se va pasando,
Pero vano mi pesar
se pierde allá con su ruido
los dos iremos a dar
yo al seno del eterno olvido
y él al seno del mar,
Pues, con sonoros despeños,
va rodando su cristal
por entre prados risueños,
cual la vida del mortal
que se desliza entre los sueños,
Están plácidos olores
el viento aromatizando,
los condensados vapores
se posan, perlas formando,
en el cáliz de las flores.
El claro rió que abruma,
con sus aguas transparentes,
la yerba que le perfuma,
la matiza con bullentes
globos de nevada espuma.
Y como ancho se dilata,
todo el estrellado coro
en su cristal se retrata...
parecen lagrimas de oro
embutidas sobre plata.
Mas ya la autora cercana
asoma su frente hermosa
entre cejales de grana,
y traza sendas de rosa
del sol a la luz temprana.
despertase el aura leve
al brillar sus lumbres
y a su movimiento breve
tiemblan la húmedas hojas
del árbol que ondeante mueve.
La flor su botón rompió,
y al sol que nuevo amanece
y que la vivificó,
en holocausto le ofrece,
las perlas que recogió.
Todo vuelve a florecer,
todo al ver el sol se aviva,
mas la noche a de volver...
y en aquella alternativa
todo camina al no ser,


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